Aprovechando el estreno de “Ché, el argentino” que parece tendrá secuelas hemos tomado este artículo de DROBLO sobre este personaje:
A la hora de las noticias nocturnas de Telecinco suelo tener el televisor encendido lo que provoca que a veces le haga caso. Tienen la pésima costumbre –que desgraciadamente creo es común a todas- de incluir en el telediario minutos de promoción que poco tienen que ver con la actualidad. El otro día salió un actor rodeado de fans gritonas simplemente porque es el protagonista de una serie de la cadena (por cierto, es un tal “Duque” al que conozco en persona porque vive en la misma urbanización que mi hermana y desde luego su belleza física no es comparable a la de ningún modelo de revista y, es más, a mi juicio no tiene nada especial, incluso le encuentro demasiado bajo para pretender ser un “sex-simbol”) y dos días después el propio Piqueras interrumpió el noticiero para entrevistar en el estudio a otro actor (esta vez al menos de calidad contrastada, el portorriqueño Benicio del Toro) porque protagoniza una película que patrocina Telecinco: Che, el argentino.

Y claro, me estoy temiendo que a poco que esta película tenga éxito volverá otra vez el mito de este personaje que si lo juzgáramos con la mentalidad de hoy como hacemos con otros, nos encontraríamos con que no es muy diferente a De Juana Chaos. Afortunadamente, yo creo que a los personajes históricos hay que juzgarlos en su contexto y que lo que hoy es inaceptable para cualquiera se le permitía, por poner un ejemplo neutro políticamente, al tercer presidente de los Estados Unidos (Jefferson), que no sólo poseía esclavos, además tuvo varios hijos con una de sus esclavas (a los que por cierto, premió con la libertad en su testamento, qué generosidad). Es por ello que no considero al Che, hace 50 años y en Latinoamérica, un terrorista pero desde luego no es un ejemplo a seguir.

Lo primero, hablemos de por qué es tan famoso ya que es curioso cómo su imagen se utiliza: El icono nació exactamente el 5 de marzo de 1960. Ese día Alberto Díaz Gutiérrez, más conocido como Alberto Korda, le tomó la fotografía que acuñó el mito. Asistía a un funeral masivo, pero no por sus numerosas víctimas, sino por los más de 80 cubanos que murieron el día anterior al estallar un barco francés cargado con munición. Korda describió al Che captado por su cámara como “guerrillero heroico” y “encabronado y valiente”. La imagen no se transformó en un símbolo del socialismo hasta su muerte. La fotografía sólo estuvo accesible a los visitantes del estudio de Korda durante el primer año. Probablemente no se habría convertido en lo que es de no haber llegado a Europa de la mano de Giangiacomo Feltrinelli en 1967, el año de su muerte, cuando cubrió las paredes de Italia con la fotografía. De ahí se filtró a las revistas. Un grupo de anarquistas alemanes le enviaron la imagen al diseñador gráfico Jim Fitzpatrick, que fue el primero en crear el icono en la revista Stern. “Lo diseñé deliberadamente para que se reprodujera como conejos”. Le quitó el volumen a la fotografía y lo convirtió en un grafismo plano y fácilmente manipulable. Trisha Ziff, directora de una exposición itinerante sobre la iconografía del Che, ha declarado que “El Che Guevara se ha convertido en una marca. Y el logo de la marca es la imagen, que representa el cambio. Se ha convertido en el icono del pensamiento alternativo a cualquier nivel, ya sea anti-guerra, pro ecologista o anti-globalización”. “Se ha convertido en este momento en una corporación; en un imperio”, añade. Desde luego, el Che Guevara ha sido engullido por la sociedad de consumo: Elvis, Madonna, camisetas, cómics, videojuegos…

En cuanto al personaje histórico, empecemos por algunas frases suyas:

- “Nosotros ejecutamos, y seguiremos ejecutando” (ante la ONU, justificando su actitud y la de Castro los meses posteriores a la caída de Batista)
- “Ante la duda –decía a sus subalternos–, es mejor matar”.
- “Un pueblo sin odio no puede triunfar sobre un enemigo brutal.”
- “El revolucionario debe ser una perfecta y fría máquina de matar”.
- “El odio como factor de lucha, el odio intransigente al enemigo, que impulsa más allá de las limitaciones naturales del ser humano y lo convierte en una efectiva, violenta, selectiva y fría máquina de matar”
- El Che reconoció desde las selvas bolivianas: “Las masas campesinas no nos ayudan en absoluto” (de hecho, murió porque un campesino boliviano le delató), lo cual es fácilmente comprensible dado el fracaso de su reforma agraria radical en Cuba.
- “Las masas que luchan están de acuerdo con asaltar los bancos porque ninguno de ellos tiene un centavo en los mismos”
- (criticando el acuerdo por el que se retiraron las cabezas nucleares soviéticas de Cuba, la llamada “crisis de los misiles”) “Si los cohetes hubieran permanecido, los hubiéramos usado todos y dirigido hacia el corazón mismo de los Estados Unidos, incluyendo Nueva York, en nuestra defensa contra la agresión. Pero no los tenemos, así que pelearemos con lo que tenemos.”

Este personaje estaba en contra del capitalismo privado pero a favor del capitalismo de estado, el mismo que tantos fracasos ha provocado durante el siglo XX en la propia Europa, criticó a la URSS post-stalinista cuando quería suavizarse y apoyó la línea más dura de la China maoísta. Como economista predijo que Cuba superaría el PIB per cápita de los Estados Unidos para el año 1980.

Sus cualidades como guerrillero fueron muy limitadas si tenemos en cuenta sus éxitos (uno: Cuba) y sus fracasos: Nicaragua, República Dominicana, Panamá, Haití… Contra su propio país –Argentina- en 1963, luego de un extenso entrenamiento en Cuba, envió a un grupo guerrillero que hizo el ridículo. Su aventura en el Congo en 1965 terminó peleado con sus propios aliados y sus intentos revolucionarios en Bolivia finalizaron con su muerte. No hubiera sido más que un exiliado político argentino más si no fuera por su amistad con los hermanos Castro que le llevaron a tener un papel importante en el derrocamiento de Batista.

Como político, en Cuba inicialmente el Comandante Ernesto Guevara fue designado jefe de la Fortaleza de San Carlos de la Cabaña, pero luego desempeñó diversas funciones claves, entre ellas Director del Departamento de Industrialización del Instituto Nacional de Reforma Agraria (INRA), Ministro de Industria y presidente del Banco Nacional, además de representar internacionalmente a Cuba en varias ocasiones entre las que se destacan las que llevaron a la firma de los acuerdos comerciales y militares con la URSS. En los meses posteriores a la toma del poder, los sectores más moderados del gobierno fueron siendo desplazados por los sectores más radicales, entre los que se encontraba el Che Guevara como una de sus figuras más destacadas. A partir de su experiencia el Che Guevara estaba convencido que los EEUU no permitirían las reformas económicas y sociales que proponía la revolución, y que en caso de no poder neutralizarlas a través de los funcionarios conservadores en el gobierno, impulsaría medidas cada vez más agresivas llegando incluso a la invasión en caso de ser necesario. Por esa razón Guevara era partidario no solo de depurar el ejército y el gobierno de elementos conservadores, sino de radicalizar la revolución para instalar un sistema socialista, prepararse para una confrontación abierta con Estados Unidos, buscar el apoyo de la Unión Soviética y abrir nuevos focos guerrilleros en Latinoamérica para realizar una revolución de alcance continental. En ese sentido, su influencia en el camino que finalmente siguió la Revolución Cubana, fue notable. Afortunadamente para los cubanos, a principios de 1965 le escribió una famosa carta a Fidel Castro renunciando a todos sus cargos y a la nacionalidad cubana y anunciando su partida hacia «nuevos campos de batalla». Es en esa carta donde aparece, en la firma, la frase «hasta la victoria siempre», ampliamente difundida desde entonces. Y se marchó al Congo como ya comenté. Por cierto, el fracaso de los guerrilleros del Congo llevó al poder a uno de los dictadores más sangrientos y longevos (30 años) de la historia africana: Mobutu. Seguro muchos congoleños creen que fue una lástima que en esa ocasión no triunfara. De ahí, marchó a Bolivia…

En cuanto a su catadura moral, ejecutó a muchas personas inocentes en Santa Clara, en el centro de Cuba, donde operó su columna durante la última etapa de la lucha armada. Después del triunfo de la revolución estuvo al mando de la prisión La Cabaña durante medio año. Allí ordenó la ejecución de cientos de prisioneros, ex hombres de Batista, periodistas, empresarios y otros. Aún hay testigos vivos de sus tropelías.A mi juicio queda claro que cuando menos es un personaje poco ejemplarizante y me daría mucha pena que una película sin ningún rigor pudiera provocar siquiera un deje de admiración hacia ese personaje.

PD – Recomiendo la lectura de este extenso pero clarificador artículo:
http://www.elindependent.org/articulos/article.asp?id=1535

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